Por suerte, en algún lugar del mundo hay siempre un redactor aburrido dispuesto a dedicar su tiempo a alguna noticia importante. Gracias a uno de ellos, sabemos que los Obama ya tienen perrito, que se llama Bo y que apenas pierde pelo.
Espero ansioso la información detallada de los acontecimientos que seguirán.
Si algún día, Dios no lo quiera, Bo tiene pulgas, ¿habrá algún redactor del Wasintong Post dispuesto a dedicar su talento a informarnos?
Vuelvo y me encuentro con esta noticia, ilustrada con el siguiente vídeo:
Siendo la hora que es, supongo que ya lo habréis visto, pero igual lo pongo. La protagonista se llama Gloria Tomás y Garrido y es profesora de bioética.
Según esta señora la homosexualidad es una enfermedad que puede surgir, por ejemplo, a causa de un gatillazo.
Según leo en la prensa y oigo por la radio, la señora Trinidad Jiménez opina que las críticas a la ministra de defensa por el asunto de la retirada de las tropas de Kosovo, responden a una conducta machista.
Digo yo: ¿No es más machista aprovecharse el hecho de que la ministra sea una mujer para defenderse de las críticas?
Por entrar en el Ginnes, la gente es capaz de hacer lo que sea. Incluso aquello de lo que renegamos cada día en la caja del supermercado o en el banco: hacer cola.
En el marco de una campaña de UNICEF para concienciar sobre la escasez de agua en el planeta, 756 personas hicieron cola en Bruselas para ir al baño.
A este redactor no le consta que usaran el baño, si lo hicieron puede darse por amortizado.
El caso es que un tipo en Berlín comete un robo. Se deja algo de ADN en el lugar del suceso. Lo analizan, coincide con el del sospechoso pero no basta para inculparlo, porque existe otra persona con el mismo ADN: su hermano gemelo.
¿Qué pasa entonces? pues que al no saberse cual de los dos ha cometido el delito, quedan ambos en libertad. O sea, seguro que ha sido uno de ellos, pero no se sabe cual.
¿Deben saber los gemelos en cuestión cuál de ellos fue el ladrón?