Está claro que el ser humano tiene una excepcional capacidad de adaptación ante los problemas que le salen al paso.

Ahora hay quien quiere vender la casa y no puede, aunque haya quien esté interesado en comprarla, ya que los bancos no dan el crédito. A la vez, este mismo vendedor quiere adquirir una vivienda más adaptada a sus necesidades y no puede por no tener el dinero que esperaba sacar a cambio de su propiedad.

Me he explicado fatal. Ya lo se...

Vamos, que si uno tiene una casa y quiere venderla para comprar otra y se encuentra con otro que está igual, pero a la inversa (o sea, quiere la casa del primero y al primero le va bien la de éste). Ya tenemos la solución: ¡El trueque! Como antaño, y te ahorras el tener que pasar por el banco, sólo por eso ya vale la pena intentarlo.

Claro, para que todo esto funcione, primero hay que tener una casa.