Uno cree que ya no se puede sorprender y se entera de algo que supera lo insuperable.

El caso es que en el primer y el último vagón de las líneas 1 y 2 del metro de Madrid, se reúne un grupo de hombres y durante el trayecto se masturban unos a otros.

Y, según veo en el artículo, " no se cortan un pelo, aunque les mires de frente".

Que lo sepáis.