En los informativos de ayer comentaban que hubo gente que durante horas había estado haciendo cola para comprar entradas para los toros y que se podían conseguir algunas en reventa por más de tres mil euros.

Con este comentario querían dejar clarla importancia del torero, por el que la gente estaba dispuesta a sacrificarse hasta tal punto. Por supuesto se justificaba el gasto de medio millón de las antiguas pesetas, por que el diestro era José Tomás (que por lo visto es muy bueno en lo suyo de herir hasta la muerte a un toro ante un montón de gente).

Con el tema de los toreros ando cabreado de manera crónica, pero el hecho de que los medios dieran la noticia de que se pagaba tal barbaridad por una entrada, como algo positivo, me saca de mis casillas.

Si en vez de toros hubiera sido un concierto de AC/DC (por decir alguien, también muy bueno en lo suyo), habrían presentado a los aficionados dispuestos a pagar tal cantidad como unos inconscientes y unos fanáticos.

Pero claro, los toros son los toros. Y a la fiesta nacional no hay periodista que tenga valor de criticarla. Y mucho menos a sus aficionados.